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 Arthur Cromwell, El viejo paladin

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Arthur
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MensajeTema: Arthur Cromwell, El viejo paladin    Lun 14 Feb - 0:17

Arthur Cromwell

Hojas secas

Mirando hacia la ventana de la capilla un joven elfo se me acerco y empecé a recordar mi pasado, de niñez mi padre contaba historias de los orcos y las guerras vividas, era muy entretenido escucharlo y yo después con alegría iba a trabajar a los cultivos de la granja que teníamos en Trabalomas, era hermosa y amplia y daba buena cosecha. Un día en la capilla cercana estuve rezando cuando un tipo llego arrodillándose ante mi mirándome seriamente y diciéndome " Tu padre es un gran hombre muchacho ojala puedas ser como el cuando grande" me entrego una espada, casco y un carta, mi padre fue Lord paladín de lordaeron y por lo tanto algo conocido entre la gente del lugar ya que su vida era la de un granjero cualquiera cuando no estaba con su armadura. fue entonces que fui corriendo donde mi madre y le entregue la carta que me dio el señor paladín en la capilla, junto el casco y la espada de mi padre, mi madre no tardo demasiado en fijarse en la escritura de la carta y se lanzo a la cama a llorar, la carta contenía una de las paginas de un diario militar de mi padre mostrando que cada vez que escribía que un gran grupo de orcos se acercaba, partes de la hoja llenas de sangre que hacían ver la mala caligrafía de mi padre que fuese peor. al parecer el ultimo fragmento que me lo dio mas tarde mi madre, decía que siguiera sus pasos y que nunca desistiera de creer en la luz, yo salí de la casa y me senté al lado de la puerta, fue cuando levante la espada de mi padre tan alto que de fondo veía la luna y me dije "ya es hora padre, descansa en paz por que tu hijo seguirá tus pasos" fue mi primer paso al camino de la luz preguntándome si sentiría orgulloso de mi, al rato despues deje caer la espada al suelo viendome que mis brazos no eran adecuados todavia para sostener una espada de hierro gigante

el DIA siguiente pedí maestría en la capilla y fue cuando un señor se levanto y me miro con un ojo ya que el otro lo tenia dañado y fue cuando me dijo "el hijo de Tenizar... el hijo de la persona que para mi fue como mi hermano, yo tomare tu maestría muchacho" fue cuando empezó el duro entrenamiento y partí a las tierras de Stratholme, tuve un duro entrenamiento físico tanto como pruebas de fe que la capilla me hacían hacer, uniéndome al ejercito de la iglesia pude empezar a tener mis enfrentamientos con orcos practicantes de magia demoníaca, tantas batallas tuve que la noción del tiempo perdí hasta que cumplí hasta el día que era un hombre mayor, tenia 30 años siendo creyente de la sagrada luz y nunca perdiendo la fe en mis tantas batallas, entre mis recuerdos, tocándome mi espalda una cicatriz gigante en forma de cruz provocada por un orco llamado Thrack, un gran orco guerrero que me toco luchar contra el en una de las batallas con mi maestro dejándome herido haciendo peligrar mi vida y apunto de dejar este mundo. mi maestro en las cercanías me encontró y me llevo en sus brazos a pesar de también estar herido pero logrando poder llegar a un campamento cercano, aplicando luz en mi cerrando parte de la herida y cubriéndola con gasas para que la sangre no saliera mas, retirándome de la batalla. por un tiempo no tardo demasiado para que mi maestro cayera enfermo siendo débil por su gran edad y sus múltiples heridas de las ultimas batallas, no se descartaba la posible infeccion de algun virus de ls cercanias o algun conjuro poderoso de algun orco en la batalla. llego un día que un soldado vino directamente a mi dejándome un mensaje de que mi maestro había empeorado y tenia que ir a su hogar por que me pedía estar presente para algo importante. llegue a su hogar corriendo por los largos caminos de pasto verde que habia alrededor, lo mire y lo primero que me dijo fue que me acercara tomándome de la mano rápidamente y entregándome una carta sellada con el insignia de lordaeron, "¿Que es esto? " le pregunte mientras el tosía, me explico que era la carta para uno de sus amigos para que se hiciera la ceremonia de mi ascenso como paladín ya que el estaría "Ausente", gire mi cabeza preocupado por el y preguntándome el por que no iba a estar cuando este me miro como comprendiendo mis pensamientos y sin que yo dijera nada este me responde, "Me queda poco buen Anthur,fuiste uno de mis mejores alumnos y de seguro tu padre estaría orgulloso de ti, por eso, nunca dejes ni abandones la voluntad de la sagrada luz" Diciendo estas palabras que se notaban como cada palabra perdía mas fuerza o era mas brusca al decirlas. tambien como su mano perdia fuerzas al apretar la mia, pero derrepente recobro un poco de fuerzas
No paso mucho cuando este me apretó la mano un momento "Lleva la luz a los que la necesiten!" poco a poco empezó a perder la dirección de su vista y cerrando los ojos hasta que escuche un aliento salir de su boca como si este fuese el ultimo, habia comprendido que estaba ya muerto y mis lagrimas salieron en par. me limpie y me levante dandole las condolencias a su familia para ir directamente a la catedral en mi caballo por los largos cenderos ya que su hogar estaba lejos de stratholme. llegue para avisar de su muerte para que tuviera un entierro como se le debe entregar a un servidor de la luz,con todos sus respetos y memorias ya que el lucho por la gente y dandole motivacion a los soldados para seguir adelante, por ser portador de la sagrada luz deberia tener esos ultimos honores, ya que su vida se basaba solamente en entregarle fe a los corazones vacios, bacilantes y con miedo

Despues de haber conversado con uno de los altos sacerdotes de lo ocurrido me separe de el y me dirigi hacio otro lado, mire a un tipo muy serio que nos veia a los lejos como comprendiendo el lenguaje de nuestros labios, me parecio lo mas indicado al tocar mi bolsillo asegurandome que la carta estuviera ahi Le entregue la carta al señor de la armadura dorada que se fijaba a ratos de mi conversacion, este con un gesto algo impactado me miro diciéndome, "esta bien chico lo Hare a nombre de tu maestro, el domingo haremos la ceremonia pero primero debemos de ir a buscar su cadáver para darle la bendicion que le guiara a un descanso merecido”

a la mañana se escuchaban las campanadas de la capilla sonando una y otra vez en honor a ese caballero que presto su vida a la luz para traer protección a aquellos que tanto la requerían. su esposa se acerco a mi con dos soldados trayendo algo envuelto "Anthur... Creo que el le hubiera gustado que tuvieras esto, por favor conservarlo y cuídalo como si fuera parte de tu cuerpo," los dos soldados dejaron en el suelo algo gigante, le saque su funda y era el mazo de mi maestro con su correspondiente insignia de Lordaeron, le mire preguntado si estaba segura y esta me respondió asintiendo con la cabeza y a la vez llorando.la tome con las dos manos ya que su peso era increíble y casi podía sostenerla y me la lleve conmigo agradeciendo a la esposa de mi maestro

Lleve el mazo de mi maestro a la catedral, un domingo por la mañana y los cantos gloriosos de un coro de novicios situado en una esquina de la catedral de Stratholme, Una voz muy fuerte hizo parar el canto resonando por todo el lugar, una hora de un largo discurso hecho por el paladín que me prometió hacer mi ceremonia, saliendo de esta tras haber durado mucho haciendo mis juramentos y la bendicion de mi de mi mazo nuevo que brillaba como el sol al mirar directamente a el, muchos aldeanos celebrando mi ascenso, muchos vecinos y amigos de mi granja, a pesar de la celebración de un ascendimiento que no iba a cambiar ni fe en la luz seguí con mis tareas de ayudar a Lordaeron de los orcos. en mi estaba la sangre de un reconocido Lord paladin y en mis manos estaba el arma justiciera de su fiel compañero que lo trataba como su propio hermano


Momentos difíciles

Estos pensamientos recorrieron mi mente al ver al joven elfo cuya edad para ellos era simplemente una adultes reciente (Nota: se refiere a los 18 años) este individuo de orejas largas preguntandome sobre un campamento cercano de soldados lordeños y paladines entrenando para una futura batalla, este dijo que venia de muy lejos de su ciudad capital llamada Quel Thalas, el la nombraba firmemente a pesar de no seguir sus creencias sobre la luz del sol, por eso decidio llevar el peso en su espalda de tener un entrenamiento como si fuera un paladin humano tanto por respeto a ella y admiracion haciendo gestos como si la luz de quel thalas fuera distanciadamente muy distinta a los conceptos de mi raza, le sonrei al joven elfo que me miraba sonriente y de forma pasiva aun que se notaba en sus ojos un impulso que no debia tener ya que para entrenar la fe de uno no necesita llevar por las emociones, es por eso que muchos de los paladines se pierden en si mismos cuando algo les sudece a sus familias o hermanos al verlos morir o caer de una forma desgraciada haciendo perder toda fe y volverlos a la locura extrema, es por eso que normalmente debemos llevar una vida muy seria.

Señale al joven elfo los sitios y hice un mapa aun que no muy bien hecho ya que mis dibujos eran muy baratos por lo que decidi llevarlo yo mismo a tal campamento, era la mejor desicion ya que a estas horas de la noche los bandidos en busca de bolsas de monedas muy llenas siempre estaban activos aun que fuera un niño , ellos no perdonarian a nadie, tome mi caballo y el tomo el suyo, cabalgando hasta distante campamento donde a lo lejos se podia ver la luz de las antorchas y el fuego de sus hogeras, era un sitio de muy fuerte clima ya que en la noche eran frios terribles donde ellos eran entrenados a tener que usar sus armaduras para dormir en caso de un ataque sorpresa, esto hacia que se congelaran mucho como un pedazo de hielo con patas, una vez llegamos el joven elfo me agradecio y nos separamos, yo fui a un pueblito cerca del campamento para ir a su tarberna a pasar la noche ya que era demasiado tarde como para volver a la granja, de todas formas era un dia completo el viaje asi que tenia que tomar esta clases de desiciones o tenia que dormir en el suelo, algo que no me molestaria pero si algo aprendi es que recuperar energias cuando tienes una larga edad es un eficiente a la hora de la lucha, llegue a la taberna del pueblo muy conocida al parecer, veia enanos borrachos festejando pero el lado ccerca del bar se veia tranquilo asi que decidi sentarme ahi,

Ordene una copa de vino hace poco y esta casi vacia dejando solamente para un ultimo trago cuando veo a un tipo algo flaco que chocando cerca de mi lugar haciendome quedar con la columna de la copa esta destrozada, mire rapidamente hacia atras y vi como una pelea se formaba, me fije en las orejas puntuagudas de uno de los tipos y pude reconocer por el tono del caballo que era el mismo elfo que me encontre en la capilla, vi como varios brabucones se le acercaban, al parecer el tipo que volo hacia mi era algun amigo que habia conocido en el campamento que trato de defenderle o simplemente tuvo mala suerte al atravezarse en el camino de los brabucones borrachos, me acerque de a poco hasta que uno de estos saco una espada , intentando clavarcela use de inmediato el mango metalico de mi maza haciendo un ruido de choques expantoso que resono por los oidos de toda la taberna por un buen rato, es entonces cuando aleje su espada y este enojado tratando de cargar sobre mi me saque la capucha que me cubria y le grite "¡Alto!" deteniendolo , mi voz era algo cevera y este me miro un buen rato como si fuera un cachorro abandonado en un dia de lluvia, le grite bien fuerte estas palabras "¡¿Que tratas de hacer con un novicio que de seguro en el futuro sera un gran paladin que le servira a la sagrada luz y a la mano de plata?!" Saque un poco el pecho haciendo notar el tarbado de la mano de plata algo desgastado que tenia y como su buena reputacion, hizo huir a los brabucones amenazando al joven elfo con una seña,

En la mañana vi al elfo desayunando unos huevos con tomates en el bar de la taberna, uniendome a el le pregunte que paso realmente y por lo que le entendi de su lenguaje humano que se escuchaba de cierto modo algo robotico que queria lastimar a un compañero que conocio en el campamento,eso me hizo pensar que habia acertado sobre el joven flacucho volador que vi en la noche, dejando el tema de lado le pregunte como le habia ido en buscar maestria en el campamento respondiendime casi instantaneamente con un gresto negativo, me miro un rato algo por ahi de 2 segundos y me contesto algo rapido diciendome que todos los paladines estaban muy ocupado cosa muy obvia ya que entrenaban para ir a tierras a lejanas a luchar contra los orcos, entonces cuando lo vi muy desilucionado le propuse ser mi dicipulo, este con las orejas casi rectas al escucharme me miro sonriente y me agradecio, yo le respondi de inmediato que la voluntad de la luz no era algo que debia agradecerme a mi si no a ella.

El ascenso hacia la muerte

Ya habian pasado varios años en el entrenamiento de tan duro y emocionado elfo cosa que quedo en el pasado, logro tener un caracter nuevo pero su sonrisa no se le quitaba nunca, caracteristica elfica que siempre me alegro de ellos, volviendo de tierras lejanas donde luchamos contra bandidos, animales y orcos, nos dimos un buen descanso en la misma taberna donde nos conocimos, lo mire todo hecho un paladin y lo unico que le faltaba era el titulo, cosa que no le iba a negar pero queria asegurarme, si a los paladines algo nos costo en nuestros entrenamientos fue las pruebas de fe, usando la sucia moneda que moviliza a bandidos, contrate un par de ellos dandole ordenes exactas de no matarle, solamente dañarle, la idea era intentar asustarlo, veia la lucha de lejos y mas me asusto ver su diciplina en accion, los musculos que no tenia cuando lo conoci les dio uso como a los orcos en el camino de su entrenamiento, no vi ni una blasfemia ni groseria salir de su boca, solamente vi como los ahuyentaba en nombre de la luz, fue cuando le diije que parase o iba a terminar lastimando mucho a los tipos, les entregue una bolsa mas de dinero a los tipos que contrate junto a una de medicamentos, habian terminado muy machucados, me acerce al elfo y lo tome de los hombres diciendole fuerte y seriamente "Antaras Swordlight, toda prueba que te fue impuesta las has logrado hacer, pocos fallos pero ni uno grave, desde ahora puedes llamarte un verdadero paladin," este se arrodillo y con su cabeza hacia abajo mirando el pasto aplastado por la pelea que tuvo con los tipos, me agradecio y vi como pocas veces que lo he hecho, que su sonrisa habia desaparecido, su cara era completamente seria, esa misma noche, volvimos a la taberna y las preparaciones para su ascenso estaban casi hechas.

Campanadas resonaban por todas las cercanias de Lordaeron, mi dicipulo antaras me levanto forzosamente y me dijo claramente, "Mi maestro, levantese, Los muertos... son demasiado!, la gente esa siendo evacuada hacia Ventormenta, debemos movilzar,a" tome mi armadura y mi vieja maza de hierro, vi por la ventana soldados valiente sacrificandose contra criaturas que la misma luz le hacia quemar por su total impureza, me acerque a un ayuntamiento y me lleve un grupo de soldados y aldeanos conmigo junto a antaras.

Grite fuertemente haciendo denotar una vena en mi cuello algo inflamada al ver el cuerpo despedazado de mi dicipulo por una abominacion hecha por muchos cuerpos diferentes, tome mi maza que a la vez brillaba demasiado y grite "Que la luz te maldigue!" con el impacto que normalmente no le haria nada, le tire uno de sus brazos que este se desprendio facilmente por el poder cargado de la luz , los soldados ocupados con otros muertos me miraron y al parecer su fe se alzo y lucharon valientemente, la carabana de aldeanos estaba muy asustada y una vez termino la batalla, lo unico que podimos hacer
irnos rapido, deje el cuerpo de mi dicipulo atras junto a aldeanos que atrapo esta plaga de no muertos y les destrozo el cuerpo y los soldados que dieron sus vidas, Hambrienta, muy herida y cansada, llegamos a las puertas de la recien reconstruida Ventormenta, yo me decidi a descansar un tiempo limitado y partir a mi pueblo, haciendome esquivar a los no muertos que rodeaban lordaeron hasta llegar a trabalomas, donde casi no habia afectado la plaga, decidi quedarme y ayudar en sus defensas por un largo tiempo

FIN
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