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 Melanion Stormwhite

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darius290791
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Ejemplo del Usuario : 75% Buen Usuario
Raza : Elfo/a de Sangre
Clase : Paladín
Faccion : Horda
RP's : -
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Fecha de inscripción : 31/05/2011
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Personaje :

Fuerza Fuerza : +
Defenza Defenza : +

MensajeTema: Melanion Stormwhite   Mar 31 Mayo - 20:39

General:

- Nombre: Melanion Stormwhite
- Sexo: Masculino
- Raza: Elfo de Sangre
- Edad: 70
- Clase: Paladin
- Altura: 1.80 m
- Peso: 72 kg

- Afiliación: Horda, Quel'Thalas.
- Localización: Lunargenta
- Idiomas: Thalassiano, Orco, Comun.

- Casa Noble: Stormwhite
- Miembros de Csa Noble:
- Aliados:
- Enemigos:
- Familiares:


- Primer Personaje

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MELANION STORMWHITE
Ellos acabaron con todos, liderados por un príncipe traidor; y mis hermanos, sedientos de sangre y destrucción se alzaron como no-muertos para luchar de su lado, en contra de su propia gente, en contra de nosotros.
Pero antes, os contaré mi pasado, un pasado qué quedó abnegado por la oscuridad que ahora habita en el fondo de mi corazón, una oscuridad qué surgió cuando… hm… ya no importa…
Hace largos años, yo era un simple joven soñador, no más que un espadachín de la antigua Quel’thalas que buscaba fama y gloria para qué todas las elfas le fueran detrás… como cualquier adolescente, supongo.
Estábamos en guerra con los trols, de hecho, a día de hoy aun lo estamos…si más no, esos idiotas eran salvajes y rastreros, aunque esos adjetivos los lleva cualquier trol.
Yo era carne de cañón, auque me interesaba estar en primera línea para demostrar qué era un hábil guerrero y subir posiciones. Claro, qué eso era tan solo pensamientos de un criajo que buscaba la falda de alguna doncella, o de unas cuantas… entonces la conocí a ella.
Cuando unos trols atacaron una aldea fronteriza, parte de la guardia y de los forestales partieron para defender a los ciudadanos, como no, yo iba en primera línea.
Al llegar, vislumbré como unos trols intentaban saquear una casa en llamas, y dentro, estaba ella, aterrorizada.
No lo dudé ni un segundo, me separé del resto e intenté enfrentar a los trols, mientras el capitán vociferaba a su pelotón yo me adentraba en la casa en llamas.
Dentro, me aguardaban esos sucios y asquerosos trols intentando degollar a la pobre elfa. Alcé mi espada mientras rugía y cargué con intención de decapitarlos o ensartarlos.
La batalla fue corta, logré deshacerme de ellos a costa de una gran cicatriz qué me cruzaba el pecho. Mientras sangraba y jadeaba, intenté tranquilizar a la joven… debería tener mi edad, no más…
La batalla continuó, pero yo tuve que retirarme al campamento más cercano debido a mis heridas y a mi carga, pues tuve que coger en brazos a la joven paralizada para sacarla de allí.
Se llamaba Yasmin. Era tan bella como una rosa, no, más qué una; y sus rubios cabellos ondulados descendían hasta la altura de su pecho, era como si una diosa hubiese descendido desde los cielos para perderse entre la multitud de mortales como yo, y como el resto de elfos, humanos o lo que fuese.
Hablemos durante un largo rato, mientras luchaba por no caer inconsciente por la perdida de sangre y vendaban mis heridas. Tras el ataque, había perdido su familia, su hogar, todo; y no tenía donde ir o refugiarse, tampoco tenia trabajo y probablemente no lo encontraría, pues nadie quería manos inexpertas.
No sé como pasó, pero, decidí cuidar de ella, la invité a vivir junto a mi familia la cual se reducía a mis padres, yo y mi hermano, Thorithas.
Tras recuperarme de mis heridas, y volver a la ciudad, se la presenté a mis padres. Por alguna razón, creyeron que era mi prometida, aunque claro, rápidamente deshice el malentendido y les hablé de lo que había pasado. Entonces, fue cuando se preocuparon por mi herida, la cual pronto sería una cicatriz que marcaría el momento en que la conocí. Por otro lado, mi hermano sólo sonrió y me dio la bienvenida, como si hubiera vuelto de un simple paseo.
Los años pasaron, y finalmente, entre batalla y batalla, caí rendido a los pies de Yasmin, aunque ya sabía que sería inevitable. Con el dinero ahorrado, y mi nueva posición, compré una pequeña casa apartada de la ciudad, con el fin de formar una familia y olvidar mis sueños de joven, los sueños de ser un héroe al cual buscaran todas las damiselas. Con la más bella y afable de todas, me bastaba para toda la eternidad…
Con el tiempo, descubrí, que cada vez qué iba a la batalla, la espera por ver a mi futura esposa se hacía cada vez más y más eterna, así que acabé cediendo el puesto por uno de guardia del poblado, uno donde mi vida no peligrara tan a menudo, uno dónde pudiese estar más cerca de mi amada y tras ello… le pedí la mano.
Aceptó, como si llevara esperándolo siglos y yo… volví a sonreír... la cogí en brazos, subimos a la habitación y… pasó aquello qué más esperábamos, desde jóvenes, aquello tan natural en el amor. Supongo qué ya os imagináis a qué me refiero, verdad?
Después de aquel acontecimiento, me enteré de qué se había quedado embarazada, y eso fue lo que nos unió más y más, mi nuevo sueño de formar una familia se estaba realizando, poco a poco… como si de un cuento de hadas se tratase.
Tras meses de preparación, el casamiento se realizó, mis padres y mi hermano asistieron, al igual que todos los lugareños del pueblo y algunos viejos amigos de la guardia, incluso mi capitán, el cual sonreía haciéndome recordar los viejos tiempos, en que le rogaba de rodillas ir en primera línea.
Tras decir el “Sí, quiero”, mi querido hermano se acercó a mi y me entregó su viejo colgante. “Representa nuestra infancia, nuestro lazo de sangre, recuérdalo, siempre seré tu hermano, y siempre podrás acudir a mí, pase lo que pase” dijo… lo recuerdo muy bien, tal vez demasiado bien.
El tiempo pasó y pasó, pese a que los trols eran cada vez más peligrosos por culpa de la invasión orca años atrás, viví feliz junto a mi familia, esperando a mi pequeño hijo… pero entonces…
Esos mal nacidos llegaron… esos sacos de carne y hueso, sin alma y sin compasión arrasaron nuestro reino, liderados por el príncipe traidor, liderados por Arthas Menethil.
Juré defender a mi familia, a mi gente, así que me armé de valor, me encajé la armadura y tomé mi espada.

¡POR QUEL’THALAS!

Luchemos contra las hordas de no-muertos, pero fue en vano… me derribaron, y quedé inconsciente, al despertar… lo primero que note fue a un elfo sentado a mi costado, hera un cazador que al verme tirado en el suelo me ayudo, junto a los errantes quienes ayudaron a unos cuantos elfos caidos, me desperte en El retiro del Errante y lo primero que note fue a un elfo joven sentado a mi costado, le pregunte por lo que habia pasado fue entonces cuando me conto lo que habia pasado, le di las gracias por haberme salvado la vida, al parecer pocas familias se pudieron salvar, le pregunte al muchacho por la familia Stormwhite todo el mundo sabia de ellos ya que heran una familia de nobleza en Silvermoon, pero las noticias que me dio sobre el destino de esa familia mi familia no fueron buenas, me dijo que yo hera el ultimo Stormwhite que sobrevivio, me conto que la plaga logro entrar ala ciudad y mi padre al ser un ex miembro de la guardia no dudo en ponerce su armadura e ir a combatir por desgracia sus habilidades no heran las mismas de hace 100 años, mi madre junto a un grupo de magos fueron acorralados en la biblioteca para despues ser asesinados a sangre fria, a mi esposa e hijo los encontraron solos en la casa no fue muy dificil acavar con ellos, y por ultimo mi hermano nadie lo vio durante el ataque, aun me quedan esperanzas de que este vivo, quiza escapo no lo se, luego de haver escuchado eso esperamos un parde dias y luego juntos partimos hacia la Isla caminante del sol donde se reunieron los sobrevivientes de aquel ataque.
Sólo sé que luego Kael’thas llegó y… bueno, ahora soy un sin’dorei… un hijo de la sangre, alguien nuevo. Sólo sé… que la venganza es la única senda que ahora sigo. Marqué mi juramento en mi piel, trazando unos tatuajes, para jamás olvidar, lo qué ellos me hicieron, y más importante aun, lo que le hicieron a mi familia.
Desde entonces, busqué una forma de ganar poder… y la encontré… aquellos que decían llamarse Caballeros de Sangre, blandían…. no, doblegaban la Luz a su antojo, ellos me ayudarían a cumplir mi venganza si lograba que me instruyeran en el dominio de la Luz.
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Melanion Stormwhite
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